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  • Foto del escritor: CuidadosPaliativos
    CuidadosPaliativos
  • 20 abr 2022
  • 3 Min. de lectura

No imagino escenario más doloroso e impensable que aquel en el que enfrentamos la perdida de un ser amado.

Solemos creer que estas perdidas se sienten solo en el momento que el cuerpo muere, pero la realidad es que el afrontamiento de esa partida llega mucho antes de lo que en ocasiones somos conscientes. Desde el momento en que se establece el diagnóstico de una enfermedad incurable en nosotros, en nuestros seres queridos.. la elaboración de un duelo anticipado inicia.

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Todos sabemos que vamos a morir, aunque le demos la vuelta al tema y no queramos aceptar en el fondo de nuestro inconsciente que somos seres finitos, que nuestro paso por este mundo terrenal tiene fecha de vencimiento.

Podemos hacer uso de toda la tecnología, crear todo tipo de investigaciones, y sí, la ciencia ha logrado incrementar importantemente nuestra esperanza de vida, pero eso jamás podrá borrar la verdad innegable de nuestra mortalidad.


¿Y esto es malo? Pues no. Es la naturaleza humana. Parte de nuestro ciclo vital. Antes o después, todos vamos a morir. Es algo natural, parte de la vida misma.

Esa naturaleza no le quita lo doloroso al proceso, pues somos seres de vínculos. El que se va y el que se queda, deben afrontar la despedida, el desprendimiento y la aceptación de que algo cambiará, y eventualmente terminará. Es por eso que ante una noticia que nos posiciona de frente a una realidad innegable, a pesar de no estar sucediendo en ese justo momento, ya se nos induce en la espiral del duelo.


Y, ¿Por qué todo esto es importante, por qué es necesario conocerlo? Porque de lo bien o mal que se afronte este proceso, será la manera en que se vivirá al final esa partida. De ello depende la calidad y forma de morir del que se va. De ello depende el bienestar -dentro del dolor- del que se queda.

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Utilice el título que leí en alguna ocasión, pues no encuentro frase más representativa para los momentos en que la familia se niega a soltar a su ser amado. ¿A qué me refiero con soltar? Situaciones donde sin importar las medidas que se implementen, nuestro paciente/ser querido morirá, antes o después.. creemos entonces que hacer todo lo medicamente posible hasta el final es lo correcto, sin embargo, muchas de estas medidas pueden ocasionar la prolongación del sufrimiento de aquellos que amamos, llevándolos a muertes dolorosas, frías y muchas veces en soledad.


Muchas de estas familias no son testigos de los procedimientos a los que sus seres amados son sometidos, los cuales son molestos, dolorosos y generalmente costosos, mismos que no producirán cambios en el desenlace temido a corto plazo. Muchas de estas familias pierden la oportunidad de acompañar a sus seres amados en un momento tan importante como es el de su partida.

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De modo que, el objetivo de este texto es una invitación con algunas preguntas:

1. Necesitamos hablar con nuestros seres amados respecto a qué deseamos para cuando nuestro momento final llegue, dónde queremos estar, con quién, qué medidas nos gustaría que se implementaran y cuales no.. todo esto en situaciones donde el restablecimiento de la salud ya no sea una posibilidad.. porque como mencionaba arriba, somos seres mortales, es parte de estar vivos.


2. Si no lo hicimos, si no hablamos de lo que era importante llegado ese momento, pero llegamos a encontrarnos en situaciones donde debemos decidir y elegir por nuestros seres queridos cuestionarnos: ¿Qué hubiera querido? pues nadie mejor que nosotros para saberlo.


Amor también es saber dejar ir cuando el momento ha llegado.

¿Qué deseamos para nosotros y para nuestros seres amados cuando este momento llegue?



 
 
 

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