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Hablar de muerte digna

  • Foto del escritor: CuidadosPaliativos
    CuidadosPaliativos
  • 3 feb 2025
  • 5 Min. de lectura

Hoy en día vivimos a tal velocidad que pocas veces nos detenemos a cuestionar o meditar sobre lo que nos rodea y las posturas que podemos elegir tomar ante ello. Cada día se generan nuevos conceptos/remedios/teorías, etc.. y corremos el riesgo de adoptarlos como propios o ciertos sin siquiera detenernos a cuestionarlos.

Esto es grave por si solo porque nos afecta como individuos, pero es mas grave y relevante ponerlo sobre la mesa cuando impacta a individuos que no pueden hablar por si mismos. Este es el caso del concepto de “Muerte digna”.


Al día de hoy existe tanta información al respecto, que es bueno contar con ella e informarnos. El único detalle, es que somos una sociedad que pretende hablar y tomar decisiones sobre un tema que, a pesar de tener tanto peso e información disponible, prefiere desconocer y silenciar por miedo/incomprensión/incomodidad. 


Mucha gente liga automáticamente el termino de muerte digna con el acelerar el proceso de morir, y le llaman Eutanasia, y van por la vida diciendo “sí muerte digna, eutanasia para todos, que cada quien decida en qué momento, que se acelere el proceso, que se acabe con el sufrimiento”, y está muy bien que expresen su sentir, el único detalle es que por simple concepto y definición no hay nada mas distante. 


El termino “Eutanasia” por definición hace referencia a “eu - bueno, thanos - muerte” -> Una buena muerte. En ningún punto se refiere a acelerar/postergar/intervenir en el proceso. Solo es “Una buena muerte”. Con el paso del tiempo se ha adaptado el termino de eutanasia al proceso de aplicar medicamentos en dosis letales con la finalidad de poner fin a la vida de una persona afectada por una enfermedad irreversible que le condiciona sufrimiento insostenible. Cabe recalcar que aunque este concepto tiene tantos años, y existen países donde está bien implementado el proceso para poder acceder a esto, siguen existiendo lagunas de cuestiones éticas/morales y no es algo “sencillo” acceder a ello.


Aunado a esto, es importante subrayar que actualmente la sociedad en gran medida continua desconociendo los conceptos de "cuidados paliativos, adecuación/obstinación terapéutica, planificación anticipada de toma de decisiones, etc.." Desconocen su derecho de autonomía y la “responsabilidad” que tiene cada persona sobre el proceso de toma de decisiones en los proceso terapéuticos. Y para no irnos mas lejos, en resumidas cuentas le temen, niegan y silencian a la muerte, mientras contradictoriamente exigen una “muerte digna” que definitivamente no comprenden. 


El punto de todo esto no es decir “esto está bien y aquello mal”, el punto clave es la capacidad de cada ser humano para sentarse con su propia consciencia de finitud, generar un criterio y tomar una postura personal ante esa propia mortalidad. Cuestionar y resolver en su interior qué siente ante esa vulnerabilidad, cómo le gustaría experimentarla, a quiénes quisieran cerca, dónde preferirían estar en el momento final, cómo desean que se trate su cuerpo, y que se disponga de él posteriormente.. Y no es necesario estar muriendo para pensar estas cuestiones, es importante hacernos consciente de ello, permitirnos hablar al respecto. Entonces si, si existe la inquietud de nuestras opciones, darnos a la tarea de leer e investigar qué opciones existen, si no sabemos por donde empezar preguntar a los médicos/enfermería al respecto, y tomar las propias decisiones de una manera consciente y adecuadamente informada. 


Mucha gente me dice que la eutanasia sí porque hay que evitar el sufrimiento, pero hemos visto tanta gente morir rápido con tanto dolor y sufrimiento interno, con tantas cosas que no pudo o no supo decir, familiares silenciando a su ser querido por miedo e incomprensión, ya no a la muerte del otro, si no al propio dolor que supone la perdida de los que amamos. Y es cuando pregunto “¿Realmente es el sufrimiento del otro lo que nos preocupa, lo que nos mueve a acelerar un proceso, que ni siquiera es nuestro?” 


Por otro lado, es preocupante el desconocimiento de los términos de Autonomía- el papel activo de la persona en la propia toma de decisiones. La Adecuación terapéutica- aplicar todas las medidas necesarias para controlar el dolor y los síntomas molestos sin ocasionar mayor dolor o sufrimiento con otras medidas que no suponen beneficio alguno en un punto especifico de la evolución de la enfermedad, sin incurrir en el abandono o descuido del paciente. La Planificación anticipada de toma de daciones- hablar de estas cuestiones con tiempo, no porque ya este sucediéndonos pero porque en cualquier momento podemos quedar incapacitados para hablar por nosotros mismos y esto puede ayudar a que nuestros seres queridos puedan tomar decisiones en base a lo que nosotros deseamos y consideramos que es lo mejor. Los Cuidados Paliativos- una atención integral que evalúa, aborda y cuida los aspectos físicos, psicológicos, emocionales, sociales y espirituales del individuo desde el momento que se diagnóstica una enfermedad condicionante para la vida, así como cuida de sus familiares, para prevenir y atender en el posible el sufrimiento en cualquiera de estas esferas.


No sé trata que tan rápido o lento morimos, sino de la calidad con la que lo hacemos. Y llegando a este punto, poner sobre la mesa y comprender que la Muerte Digna no es un concepto universal, es una postura personal, única e intransferible.. nadie puede decidir por mi, sin antes yo haberlo expresado.

En ocasiones esto no es posible y la familia tiene que pensar en base a la forma de vida y lo expresado por la persona qué hubiera querido. Pero si trabajamos en formar una sociedad cada vez mas consciente de su propia mortalidad, si incentivamos el hablar de nuestros deseos y necesidades mas profundos llegado el momento y de manera oportuna, si nos damos la oportunidad de planificar con tiempo, la realidad de la manera en que la gente muere podría ser muy diferente. 


Desafortunadamente, mientras el sector salud siga medicalizando la muerte y la sociedad no tome un papel activo en la responsabilidad sobre uno mismo para la toma de decisiones, seguiremos viendo morir a nuestros pacientes en la soledad de una terapia intensiva, en la incomprensión y el dolor del deterioro a causa de la obstinación terapéutica o en procesos que aceleran la muerte física pero jamas contemplaron el sufrimiento psico-emocional o existencial que la persona se llevó consigo porque nadie se tomo la molestia de contemplar a ese ser humano como lo que es, un ser integral.


No es necesario hacer grandes movimientos, de inicio, te invito a sentarte contigo mismo y meditar estas cuestiones: ¿Qué es la muerte para ti? ¿Cómo te gustaría vivir ese proceso? ¿Cómo te gustaría ser tratado? ¿Qué sería importante para ti tener, decir, dónde estar en ese momento? 


Los cambios sociales inician siempre en el interior de una sola persona, ¿Te atreves a iniciar el cambio?



 
 
 

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