Gracias por hacerme saber que puedo partir.-
- CuidadosPaliativos

- 23 ago 2023
- 2 Min. de lectura
He perdido la cuenta de las veces que he repetido "Es importante hacerle saber que se puede ir tranquilo". Siempre es diferente, las personas, las familias, las circunstancias.. pero el mensaje es fundamental: aquel que enfrenta la muerte, necesita saber que sus seres amados lo dejan ir, que aunque es doloroso, que aunque se le va extrañar y desearían que las cosas fueran diferentes, puede irse en paz. Es darles un permiso, quitarles la responsabilidad de permanecer por otros cuando su cuerpo pide descanso.
Esto no sucede de un momento a otro, requiere tiempo y preparación, y en muchos casos, requiere guía.
Suena fuerte, suena terrible e impensable para quien no está listo. Sin embargo, una vez que se hace consciente el camino, el desgaste y sufrimiento de quien padece una enfermedad, una vez que se comprende la lucha incansable de quien afronta y vive con la perdida de la salud y la realidad de una muerte cercana, es cuando se encuentra la fuerza para dejarle partir.
Hoy, un pequeño vino a removerlo todo, a enseñarnos, a ser maestro.
Con lagrimas en los ojos y la respiración entrecortada.. este pequeño hizo lo que pocos adultos somos capaces de hacer: Dejar ir con amor y gratitud, en medio de un inimaginable dolor.
El acompañamiento en estos casos se vuelve entorno sagrado, nos hacemos invisibles para brindar la privacidad de momentos trascendentales, pero estamos ahí sosteniendo, guiando, acompañando.. escuchando y sintiendo el dolor, el amor, la tristeza, la gratitud.. No puedo recordar las palabras precisas, pero fue un suceso que marca mi trabajo y mi humanidad.
"Vete tranquilo, nosotros estamos juntos y nos vamos a seguir cuidando. Gracias por los regalos, el amor y los videojuegos. Si quieres descansar, nosotros no te vamos a obligar a seguir aquí, si quieres descansar, vete tranquilo. Yo sé porqué Diosito te está llevando, necesita al mejor ayudante a su lado."
Me atrevo a compartirlo con todo el respeto que me merece, porque no quiero olvidarlo, porque estoy segura que la enseñanza de amor y fortaleza de este pequeño es buena para otras personas que están sufriendo, que no comprenden o no saben cómo enfrentar la realidad de dejar partir a quien se ama, es buena para otros profesionales que necesitan comprender la importancia de acompañar al paciente y las familias que enfrentan el final de la vida.
Hoy refuerzo la consciencia de que solo el que reconoce, acepta y se permite ser tocado por el dolor de otro, es capaz de acompañarlo humana y sanamente.








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